Una mirada inspirada en la carta Luna, de Crear desde el interior.
Hay pocas cosas que hayamos mirado tanto como la Luna.
La vemos cambiar de forma durante todo el mes.
Unas noches aparece redonda y luminosa. Otras, apenas queda un filo de luz. Y llega un momento en que parece desaparecer por completo.
Pero la Luna nunca cambia de forma.
Siempre es la misma esfera.
Solo cambia la parte iluminada que alcanza nuestra mirada.
Y mientras la luz y la sombra avanzan lentamente por su superficie, la roca jamás se gira. Desde la Tierra siempre nos muestra el mismo perfil.
Llevamos toda la vida observándola.
Y, sin embargo, nunca hemos visto su otra cara.
Una última mirada
Quizá hay cosas que no terminamos de conocer por mucho tiempo que pasemos mirándolas.
Quizá también podrían significar…
- Despistar: no todo lo que parece transformarse lo está haciendo realmente.
- Engañar: la Luna nunca cambia de forma. Cambia nuestra manera de verla.
- Llenar: a veces no necesitamos añadir nada para sentir que algo está más lleno.
Esta Mirada nació de la carta «Luna», de Crear desde el interior.
Tres palabras. Un mismo lugar. Y todo el espacio necesario para que aparezca una Mirada distinta.
¿De dónde nació esta forma de mirar? Lo cuento en [Mirar de otra manera], una reflexión sobre el camino que llevó a crear Crear desde el interior: aprender a detenerse, percibir desde los sentidos y dejar que aquello que observamos nos devuelva algo que quizá estaba dentro.
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