Una mirada inspirada en la carta Mar, de Crear desde el interior.
Sales del agua.
Te secas.
El sol hace el resto.
Parece que el mar ya ha quedado atrás.
Pero basta rozar la piel o llevarte la mano a los labios.
La sal sigue allí.
El agua se ha evaporado.
La sal, no.
Algunas experiencias, igual que el mar, no desaparecen cuando terminan.
Dejan una parte de sí.
Una última mirada
El mar deja en nosotros una parte de sí.
Tal vez nosotros también dejamos algo en los demás.
Quizá también podrían significar…
- Llegar: No siempre llegamos a un lugar. A veces llegamos a una experiencia que, mucho después de haber terminado, sigue acompañándonos.
- Nadar: Hay encuentros de los que salimos igual que entramos.
- Relajar: No todo lo importante permanece desde el primer momento. Algunas cosas necesitan tiempo para convertirse en poso.
Esta Mirada nació de la carta «Mar», de Crear desde el interior.
Tres palabras. Un mismo lugar. Y todo el espacio necesario para que aparezca una Mirada distinta.
¿De dónde nació esta forma de mirar? Lo cuento en [Mirar de otra manera], una reflexión sobre el camino que llevó a crear Crear desde el interior: aprender a detenerse, percibir desde los sentidos y dejar que aquello que observamos nos devuelva algo que quizá estaba dentro.
