Hay cosas que vemos todos los días y que, sin embargo, hace mucho tiempo que dejamos de mirar.
Convivimos con ellas desde hace tanto tiempo que creemos conocerlas. Y, precisamente por eso, dejamos de hacernos preguntas.
La costumbre tiene una extraña habilidad: vuelve invisible aquello que siempre ha estado delante de nosotros.
Y, sin embargo, nadie puede mirar por ti.
He creado un recorrido al que he llamado “Miradas”. No para que recorras mis pasos, sino para que descubras los tuyos.
Las Miradas no nacen para explicar el mundo.
Nacen para detenerse en él.
No añaden significado.
Descubren el que ya estaba allí.
Cada una comienza del mismo modo.
Deteniéndome durante un tiempo ante un lugar cotidiano.
No para interpretarlo.
No para convertirlo en un símbolo.
Simplemente para observarlo con el tiempo que normalmente nunca le concedemos.
Y me gustaría proponerte algo.
Como te he dicho, dentro de un momento encontrarás la primera Mirada de este recorrido. Habla de un árbol.
Léela con tranquilidad.
No busques una enseñanza.
No intentes descubrir qué significa.
Solo acompáñala hasta el final.
Después, quiero pedirte algo muy sencillo.
Vuelve tú también al árbol.
No al mío. Al tuyo.
Puede ser el que ves desde la ventana.
El que hay en la plaza que atraviesas cada mañana.
El que recuerdas de tu infancia.
O incluso uno imaginado.
Da igual.
Quizá el árbol no sea lo importante.
Quizá lo importante sea el tiempo que vas a concederle.
Quédate un momento.
No pienses todavía en emociones.
No busques símbolos.
No intentes escribir algo bonito.
Solo permanece un momento junto al árbol.
Como si nunca hubieras visto un árbol.
Míralo.
Escucha el sonido del viento moviendo sus hojas.
Acércate lo suficiente para descubrir su olor.
Toca su corteza.
Porque no todas las Miradas empiezan por los ojos.
Las Miradas no aparecen cuando las perseguimos.
Aparecen cuando dejamos de tener prisa.
Y, si en algún momento surge una pregunta… o una sorpresa… o una frase que sientes la necesidad de no olvidar… escríbela.
No para enseñársela a nadie.
Ni para compararla con la mía.
Escríbela porque un mismo lugar puede contener infinitas Miradas.
Y eso significa que, cuando vuelvas de observar el árbol, no espero que hayas descubierto lo mismo que yo.
En realidad… espero justamente lo contrario.
Las Miradas publicadas hasta ahora
Este recorrido irá creciendo poco a poco.
Cada nueva Mirada será una invitación a detenerse en un lugar distinto.
No para aprender a mirar como yo. Sino para descubrir cómo miras tú.
I. Aprender a detenerse | Mira el mundo
- 🌳 Árbol – Nunca pensamos en las raíces
- 🌙 Luna – La luna nunca cambia
- 🌊 Mar – La sal sigue allí
- 🚗 Coche (próximamente)
- 🎪 Circo (próximamente)
- 🌿 Selva (próximamente)
Estas primeras Miradas forman parte de un recorrido más amplio.
Por ahora comenzamos aprendiendo a detenernos.
Más adelante, la mirada irá cambiando de dirección.
Del mundo al tiempo.
Del tiempo a nosotros.
De nosotros a los demás.
Y, finalmente, hacia nuestro propio camino.